De cada lugar que toco y habito tengo algo. Hoy por la mañana leyendo sobre la destrucción causada por un monstruo/deidad mítico a 37000 pies de altura. Y viajando sin ganas pero con esperanza al mismo tiempo. Antes de eso día de salida épica a pedalear hasta el fanatismo y descender sin miedo y con gloria y con la sombra mygirl que no deja de asombrarme por intrépida y a quien tengo que levantar y sacudirle el polvo de las nalgas que por la noche acariciaré con gozos adolecentes y calientes (son lo mismo).
Viaje con el zumbido estático de la radio que me arrulla desde primaria, mejor que los ronquidos asqueantes y exasperantes.
¿Y mañana? como en la película ¿a dónde vas mañana?...
martes, 1 de diciembre de 2009
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